16.9.26

Can Can, la revista de las burbujas, levemente erótica

Revista Can Can

En el año 1958 nació la publicación semanal de humor (que era casi) para adultos, llamada Can Can, y que estuvo hasta el año 1960 en su primera época y editada por Bruguera como respuesta a la salida de la empresa de cinco dibujantes que habían creado la revista infantil TioVivo

Tenía el subtítulo de "La revista de las burbujas" hasta que ya en su Segunda y Tercera Época entre 1963 y 1967 la subtitularon directamente "Revista para Adultos" aunque su humor era levemente erótico.

Volvió a salir con poco éxito en el año 1978 al olor del auge de las revistas eróticas de verdad, ya muerto Franco, y totalmente dirigida para mayores de 18 años. 

El erotismo ya estaba presente en aquellos ejemplares, pero la competencia en los quioscos era brutal. Hoy representa una revista imposible de publicar en 2026, con un humor casposo y fuera de la realidad española de este siglo XXI. Todo cambia. Son ciclos.



27.7.26

Lemas políticos de España en el año 1933


Esta fotografía la tomó Alfonso, el muy reconocido fotógrafo madrileño de mitad del siglo XX, en la calle Alcalá de Madrid en noviembre del año 1933.

Los textos de la propaganda son curiosos por lo que significaban entonces, ante una sociedad mucho menos preparada que la actual por su nivel educativo, para entender de consignas políticas.

Marx.: La sustitución del Estado capitalista por el Estado proletario es imposible, sin una revolución violenta.

Stalin.: Si el enemigo capitalista no está más que herido, ha que rematarlo. Votad Partido Comunista.

Para seguir el camino de Lenin, hay que votar al Partido Comunista.

Leyendo estos lemas, estos textos, uno no deja de pensar en lo que sucedió unos pocos años después. Ese entendimiento de la violencia no se puede soportar, ni entonces ni ahora, que también es posible leerlo en Redes Sociales, por muy torpes de todas las ideologías. La República hizo muchas cosas muy interesantes y válidas, pero creo que no supo frenar una forma de violentarse de ciertas ideas que crecían y se contagiaban, sin inteligencia social.