1.11.23

Cartel Ley de Sucesión en España. Año 1947


En las Dictaduras también se vota. Poco, es cierto, pero se vota. Sin campañas libres que pidan el voto de una forma o de la contraria, pero se vota para disimular, para darle carácter legal a las decisiones.

Este cartel es de la Campaña Electoral del 6 de junio de 1947 para votar en el Referéndum de Sucesión de España. Con una Ley hecha a medida se instauraba la Monarquía de nuevo, pero se legitimaba a Franco como Jefe de Estado vitalicio. 

Era la primera ocasión que se votaba en España tras la Guerra Civil, tras el Golpe de Estado de Franco.

Como es lógico el resultado estaba cantado de antemano. Pero por si hubiera dudas votar era obligatorio y a los trabajadores se les exigía que llevaran a la empresa un certificado como que habían ido a votar. 

El truco o el trato de este exigencia para que además pareciera normal, es que las Pagas Extras del 18 de Julio, la hoy Paga Extra de Verano, era en aquellos años un "regalo" del Estado que se cobraba o no se cobraba según quería el mismo Estado. 

Quien no iba a votar y entregaba el certificado, se quedaba sin cobrar la Paga del 18 de Julio, y en tiempos de gran necesidad y hambre, eso parecía imposible.

Con una participación de casi el 89% de los electores, el 93% votó que sí a esa Ley de Sucesión, con un 4,7% en contra y un 2,3% de votos nulos o blancos. No hubo voces pidiendo el NO, pues no era posible.


Libertad de Expresión en pegatina


Los carteles y pegatinas con una máscara teatral y una venda que cerraba la boca nacen con la censura que todavía quería subsistir en los primeros años de la democracia en España. El grito era claro entonces: “La Libertad de Expresión es decir lo que no quieren oír”. O el algo más rebuscado y menos utilizado de: “No hay libertad, si no hay expresión”. 

Aquellas pegatinas eran muy baratas de imprimir pues se utilizaban solo dos colores en tiempos en los que se cobraba por color de impresión pues había pocas máquinas de 4 colores. En este caso sobre papel de color sepia se imprimía en rojo y negro, posiblemente en tipografía.

Curiosamente han pasado 50 años desde entonces, pero las dudas sobre la libertad de expresión se mantienen en los tiempos en los que por tecnologías, más sencillo debería ser el poder comunicarnos.

Hoy se censuran muchas más imágenes que hace décadas en España, pero lo curioso es que no percibimos eso como censura. Nos han convencido de que es mejor que ciertas cosas no se vean, no se digan, no se escriban, para no molestar. Y lo hemos aceptado perfectamente. La auto cesura es la peor de las censuras, pues nunca puedes quejarte de ella.